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No importa el método que uses, pero el hacer respaldos (o backups) de tus archivos debería ser parte de tu rutina diaria. Hay muchas opciones entre los que puedes elegir, pero si eres usuario Mac y has escuchado, leído o visto a Time Machine en acción, al menos a estas alturas te preguntarás que tan bueno es y si vale la pena usarlo.

Time Machine es una aplicación que sirve para hacer respaldo de los archivos de tu Mac en un disco externo. Viene incluida de manera gratuita en el sistema operativo 10.5 Leopard, así que para comenzar a usarla debes invertir en un disco duro, configurar el backup y listo. Su atractiva interface se basa en la idea de volver en el tiempo, lo cual es representado por ventanas que “vuelan” por la pantalla. La primera vez que Time Machine haga respaldo hará una copia de todos los archivos de tu Mac a excepción de los que hayas decidido que no valen la pena (este proceso puede tomar varias horas). De ahí en adelante, hará backups “incrementales” cada hora, guardando copias de los archivos que hayan sido modificados. Dependiendo del tamaño del disco que hayas destinado para servir de “máquina del tiempo”, con el correr de los días tendrás backups de las últimas 24 horas, backups diarios del mes pasado y backups semanales hasta que se llene el disco. Hasta ahí suena bien, pero como todo esta aplicación tiene sus limitaciones.

Primero que todo, el disco duro destinado a Time Machine debe idealmente tener 1,2 veces el espacio de tu disco duro para que todo funcione, lo que en realidad no es una limitación sino que un requerimiento que al menos a mí me parece mínimo. Lo ideal es un disco grande, que en realidad te permita viajar en el tiempo.

Una cosa mala de Time Machine es que no tiene límites. Es muy divertido ver las carpetas viajar en el tiempo y entre más backups tengan más divertido será el viaje al pasado, pero si tienes un disco de 1TB y digamos que sólo quieres usar 500GB para Time Machine, no puedes hacerlo. Como un virus cualquiera, el software seguirá haciendo lo suyo hasta que ya no le queden sectores libres que ocupar, en cuyo caso borrará los backups más antiguos para dar paso a los nuevos. La única solución es este caso es hacer una partición y destinar los backups ahí.

Time Machine hace backups cada una hora y eso es así sí o sí. Me parece que uno debería poder configurar esto a gusto, sobre todo porque cuando el proceso de backup comienza, al menos en mi equipo se deja sentir en cuanto a velocidad. Una solución es Time Machine Scheduler, una aplicación que te permite cambiar la rutina de 1 hora hasta un máximo de 12 horas.

Otra deficiencia es que el disco donde haces tus backups no es “booteable”, o sea si tu unidad principal muere (la que tiene el sistema operativo), no podrás seguir trabajando inmediatamente desde la unidad que tiene tu respaldo con Time Machine. Tus archivos seguirán estando a salvo, pero deberás invertir horas en volver a colocar todo en su lugar. Cuando tu Mac es tu herramienta de trabajo, esto tiene un precio en dinero. En este caso la solución viene de la mano de otra aplicación que si es capaz de mantener copias booteables de tu disco: SuperDuper. La limitación para los usuarios de equipos con procesador PPC es que el disco externo debe ser FireWire. Los dueños de equipos Intel pueden bootear desde unidades USB o FireWire. Puedes usar tu disco externo para Time Machine y SuperDuper sin problemas.

Y por último una recomendación: lo ideal es tener tus archivos en un RAID1 (dos discos mirror). La duplicación de datos trae consigo la esperanza de que al menos una de las copias quedará bien hecha y que cuando quieras recuperar un archivo, este no estará dañado. Esto es especialmente importante con discos de mucha capacidad, los cuales son proclives a errores de almacenamiento. ¿Caro? Sí ¿Efectivo? Sí.