Acá estamos, todos expectantes a los anuncios de nuestro Steve durante su keynote de hoy a las 2:00 PM hora de Chile. Es lo típico, meses de espera y rumores que se concretan finalmente en una presentación limpia y bien planificada. He visto muchas, creo que desde la primera que se transmitió vía internet, cuando era en vivo y en directo, no como ahora que nos quitaron el privilegio a los que no podemos viajar a San Francisco y pagar los $600 dólares que cuesta participar en todos los eventos que incluyen la oportunidad de ver a Steve Jobs en persona y aplaudir y gritar como quinceañera con cada anuncio. Debe ser increíble experimentar el “Halo Effect” en vivo, caer en el juego de una presentación que funciona -casi siempre- como reloj, planeada por meses y ensayada sin descanso hasta que parezca que va a salir perfecta.
El keynote de Apple se transforma en vicio, uno almuerza frente al computador expectante, esperando la sorpresa, esperando que se confirmen los rumores que circulan por meses o que se destruyan con una revelación aún mejor que lo esperado. ¿Somos mansas ovejas al mando de Jobs? probablemente sí, al menos por un par de horas algunas veces al año. Nos tragamos el cuento, nos sentimos felices por productos o anuncios a los que tal vez ni siquiera tengamos acceso por plata o por no vivir en USA, pero nos da lo mismo, porque es como revivir la experiencia de entrar a una juguetería cuando éramos niños.
¿Y si nada pasa? ¿Si no hay Mac Intel? no importa, Steve es humano y trató de hacerlo lo mejor posible, no alcanzó, aún no es posible hacer realidad sus sueños de grandeza geek para nosotros y ya nos sorprenderá con algo mejor en otro momento.
A los que usan Microsoft no les pasa eso. Las presentaciones de Bill Gates son fomes, él es fome, No tiene onda, tiene toda la plata del mundo pero no es cool. Es como el amigo nerd incómodo, ese que espanta a las minas si te ven con él. Como se dice en jerga de los juegos de rol, Gates tiene -3 en carisma. No le da ni para Señor de Mordor, porque es malo hasta para hacer el papel de malo. Y que decir de Ballmer, el pelado, sudado y patético animador de alguna presentación pasada de MS. Simplemente impresentable.
Apple necesita de este enemigo sin onda pero poderoso, que hace que cada keynote sea lo que es, la resumida esperanza de que Steve nos muestre algún arma secreta con la que destruirá a Microsoft o al menos nos de motivos para burlarnos de ellos por unas cuantas semanas.
Opinión
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